La Unión Europea sin el Reino Unido
Por Sebastián Barrufet Rialp
Ene08
Algunos observadores han reaccionado con preocupación ante la decisión del Reino Unido de vetar el pacto europeo que introduce una mayor disciplina fiscal y presupuestaria para solucionar la crisis de deuda de la eurozona. Sin embargo, otros no se sorprenden con la postura del Reino Unido, ya que durante muchas etapas se ha mantenido al margen del proyecto europeo.
Muchos alemanes están furiosos con la postura del primer ministro británico, David Cameron. Alexander Graf Lambsdorff, el líder del partido alemán FDP (parte de los Liberales Europeos), llegó incluso a decir que fue un “error dejar que los británicos ingresaran a la Unión Europea”, según informa la cadena británica BBC.
Otros ven el resultado de la polémica cumbre como un proceso que simplemente revela las profundas diferencias en las actitudes sobre Europa. Así, Alessio Sgherza escribió en el diario italiano La Repubblica que la cumbre “se hundió… por la división vieja, pero todavía no resuelta… entre los estados pro-europeos y los euro-escépticos”.
Mientras, Daniel Cohn-Bendit, el co-líder de los Verdes en el Parlamento Europeo, describió a David Cameron como un “alfeñique”. El político democristiano alemán Elmar Brok, quien a su vez es portavoz de política exterior para los partidos de centro-derecha en el Parlamento Europeo, fue claro sobre sus sentimientos: “Si no está listo para jugar con las reglas, entonces es mejor que cierre la boca”.
“¿Cuál es la razón de que este país permanezca en la Unión Europea? Los británicos deberían presionar al Gobierno para que renuncie. De pronto, a los británicos les iría mejor sin la Unión. A la Unión definitivamente le irá mejor sin el Reino Unido”, asegura la BBC.
“¿Cuál es la razón de que este país permanezca en la Unión Europea?”, cita la BBC.
También en Italia algunos recibieron con enfado el rechazo británico. “Hay un obstáculo para Europa y debe ser superado. No es Alemania”, le dijo Massimo Riva a Repubblica TV. “Ahora, el principal obstáculo es el Reino Unido”. “Y este juego sucio que están jugando los británicos (queriendo permanecer con un pie adentro y otro afuera de Europa) está amenazando con colapsar todo el sistema. Londres debe estar adentro o afuera. Pero simplemente no puede sabotearlo todo”, añade.
“La maniobra británica significa que Londres está en los márgenes de Europa. La primera sesión del Consejo de la Unión Europea en Bruselas, que debería haber dado solidez a la crisis europea e incluso podría haberla solucionado, produjo en cambio una profunda división entre los miembros después de 11 horas de negociaciones tensas y a veces dramáticas”, asegura un rotativo.
Luca Gaballo, autor del blog L’Europa Errante en RaiNews24, tiene una perspectiva diferente y calificó la decisión como el “momento Waterloo” de Cameron. “Toda Europa continental avanza, dejando al Reino Unido relegado, en dirección a una política fiscal conjunta, hacia reglas que gobernarán las finanzas, el trabajo y los negocios. Cameron está solo”.
Aunque el presidente francés, Nicolas Sarkozy, apenas podía esconder su rabia hacia la negativa de “nuestro amigo británico”, la prensa francesa estaba menos sorprendida. Le Figaro lo llamó el “juego peligroso” de Cameron y escribe que el Reino Unido ha hecho honor a su reputación como un país disidente, que nunca tiene planes de ir con la corriente.
“No acabó de pisar David Cameron la entrada del Consejo, con motivo de la cumbre del 8 de diciembre, cuando cayó una nube negra sobre las negociaciones. Él tenía un objetivo: cuidar los intereses británicos”. Aunque muchos en el Reino Unido pueden no estar de acuerdo, Le Monde continúa: “Los británicos no son parte de esta crisis del euro. Y no tienen responsabilidad por el fracaso de sus instituciones para resolver la crisis de deuda soberana”.
Para otros como Carmel Magri, que ha escrito para la BBC desde Malta, Cameron hizo “lo correcto para todas las gentes europeas, no como nuestro primer ministro maltés, que es un títere. El Reino Unido no necesita a Europa, como sí la necesitó en otros siglos”.
Desde Dinamarca, la ministra de Economía, Margrethe Vestager, declaró al periódico Jyllands-Posten que si bien pensaba que el plan era un paso en la dirección correcta, también era desafortunado que la Unión Europea se dividiera. “Está bien si estabiliza el euro e incrementa la responsabilidad económica”, dijo. “Pero es fastidioso que eso no vaya a ocurrir a través de un cambio en el tratado con todos los 27 países. Es mejor que todos permanezcamos juntos a que cada uno escoja su propio camino en una crisis de dimensiones tan enormes”.
En Suecia, Carl B Hamilton, miembro del Parlamento por el Partido Liberal del Pueblo y el presidente del comité para la Unión Europea en el Parlamento sueco, también es muy crítico con el Reino Unido.
La Unión Europea pensaba que el compromiso de disciplina fiscal y presupuestaria sería suficiente para acabar con los problemas que vive el euro. Pero el acuerdo no ha tranquilizado a los mercados.
Los líderes de la Unión han retomado la cumbre de Bruselas con un par de horas de sueño a sus espaldas y una sonrisa, no siempre forzada, en sus rostros. El jefe del ejecutivo español en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, viajó a Bruselas para participar en su última cumbre europea, una cita clave en la que dejó clara la voluntad de España de acatar una estricta disciplina fiscal que quede consagrada en una rápida reforma del Tratado comunitario.