El beso que eclipsó un mundial

Por Maica Rodríguez Núñez
Imagen de Iker Casillas calentando con la imagen difuminada de Sara Carbonero delante ejerciendo como periodista.
El jugador y capitán de la selección española de fútbol, Iker Casillas, celebró el triunfo en el último Campeonato del Mundo dándole un beso a su novia, la periodista Sara Carbonero. Pocas veces un gesto cariñoso como éste ha supuesto un debate deontológico tan extenso.

Declaraciones de algunas asociaciones de prensa; periódicos internacionales se hacen eco incluso antes de que empiece el Mundial; el mundo del cotilleo también participa; entrevistas en revistas femeninas… Por último, un beso y su repetición hasta la saciedad en Telecinco en busca de rentabilizar al máximo un gesto que no cedieron a ninguna cadena.

La relación entre el portero de la selección española de fútbol, Iker Casillas, y la periodista deportiva Sara Carbonero se ha seguido en los días del Mundial tanto como los partidos. Pero tanto ha revolucionado esta pareja que hasta el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid hablaba del asunto: “es una vergüenza” y “rompe con los principios elementales del periodismo”, afirmaba Fernando González Urbaneja.

Si a Urbaneja le respalda la asociación que preside, otras agrupaciones de periodistas como la de Sevilla le tacharon de “machista”. También Telecinco contestó al presidente de la asociación madrileña. Recordaban en un comunicado que habían fichado a Carbonero en el 2009 para presentar la sección de deportes y que su debut fue en la Copa Confederaciones en donde “siempre ha cubierto a pie de campo con absoluta profesionalidad todos los partidos de este campeonato, así como los 15 encuentros de la Uefa”.

No parece ético aprovecharse de su relación para sacar réditos en términos de audiencia.

Parece lógico que la cadena en donde Carbonero desempeña su labor profesional salga al paso de las críticas. Sin embargo, no parece tan ético aprovecharse de su relación para sacar réditos en términos de audiencia. Llegado este punto hay que plantearse dos preguntas: ¿debió Sara Carbonero cubrir el Mundial al mantener una relación sentimental con un jugador? ¿Cómo fue la actitud de los medios?

Empecemos por la última pregunta. El trato de esta historia por parte de algunos medios de comunicación ralla el absurdo. The Times echó la culpa a la periodista de la derrota de España ante Suiza. Antes de eso, Carbonero se justificaba en La Noria que ella no desestabilizaría el Mundial. Antena 3 también quiso sacar tajada y en Espejo Público criticaban a la cadena rival por aprovecharse del morbo de llevar a la novia de Casillas a Sudáfrica, pero ellos también hablaron.

El supuesto debate ético fue surrealista. No parece que a nadie le importe si la cadena o ella hicieron bien.

El supuesto debate ético que se produjo en el mundo de los mass media fue surrealista. En realidad, no parece que a nadie le importe si la cadena o ella hicieron bien en mandarla al Mundial. Todos los comentarios que se han escuchado en los medios de comunicación han sido porque había que hablar del tema y si no se puede directamente, pues disfrazado de debate.

¿Debió la cadena mandar a Carbonero al Mundial? La respuesta más instintiva es que no. Cuando un periodista mantiene una estrecha relación (de amistad o sentimental) con un personaje de su ámbito de trabajo, lo correcto es que evite cubrir los actos en los que se pueda ver implicado. Dicho esto, no todo es blanco o negro. La cuestión se puede plantear de otro modo.

No todo es blanco o negro. Se puede plantear una misma cuestión desde varios puntos de vista.

¿Hubiera sido correcto que Telecinco no hubiese enviado a Carbonero al Mundial por ser la novia de Casillas? Al verlo de este modo, empiezas a pensar en que si ella es una buena profesional, debe ir y que no se debe condicionar la vida profesional a la privada. No tengo una respuesta clara al respecto porque, además, hay que añadir otro factor: hablamos del mundo del deporte en donde la objetividad periodística tiene sus propias connotaciones. A mayores, el debate se produjo porque el protagonista era Casillas y Carbonero trabaja en Telecinco. Si él hubiera sido, por ejemplo, Alberto Contador, o ella estuviese en Marca, la repercusión hubiese sido bastante distinta.

Una vez concluido el Mundial, Telecinco (como todas las cadenas) cubrió la celebración. En la cadena de Vasile fueron un poco más allá: ellos tenían la imagen deseada, el beso. El programa Sé lo que hicisteis contabilizó hasta las cuatro de la tarde que la cadena había emitido 33 veces el beso. J. J. Santos no fue menos, y a pesar de que su ámbito es sólo el deportivo, lanzó unas palabras de apoyo a su compañera en las que manifestó su cariño por la reportera y subrayó su profesionalidad. También puso el beso (por si alguien no lo había visto). La audiencia es la que manda.

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